Estamos viviendo en los últimos días
¿Vemos "las señales de los tiempos"? ¿Está
la escritura en la pared? "También debes saber esto: que en los
últimos días se presentarán tiempos difíciles"
(2 Timoteo 3:1). Desastres en el clima. ¿Está todo llegando
a un punto culminante? ¿Estará la tercera guerra mundial
inminente, o llevará el problema de computadores en el año
2000 a nuestra civilización al caos?
¡Estamos viviendo en los últimos días!, y lo hemos
estado en los últimos 2.000 años. Los últimos días,
dijo Pedro, ya están aquí (Hechos 2:16-17). "En estos últimos
días", se nos dice en Hebreos 1:2, Dios "nos ha hablado por el Hijo".
"Los últimos días" ¡comenzaron con Jesucristo! Cuando
Pablo le dijo a Timoteo acerca de los últimos días, no estaba
necesariamente prediciendo el futuro, sino describiendo el día en
que estaba viviendo. Le estaba describiendo a Timoteo el mundo en que vivía.
Las guerras siempre han estado con nosotros. Los desastres naturales han
plagado a la humanidad por muchos milenios. La sociedad se ha estado derrumbando,
y la violencia ha estado aumentando por siglos.
"Oiréis de guerras y de rumores de guerras. Mirad que no os
turbéis, porque es necesario que esto acontezca; pero todavía
no es el fin" (Mateo 24:6). Habrá hambrunas y desastres, pero estos
son solo el comienzo del problema. Habrá persecuciones, y habrá
predicciones. La gente dirá: Está a la vuelta de la esquina,
pero no lo crean. No se alarmen. Perseveren. Hagan el trabajo que tienen
por delante.
Algún día, el fin llegará. Pero los rumores acerca
del fin han sido grandemente exagerados. Si el posible fallo de computadores
cuando llegue el año 2000 es un desastre, lo cual es lejos de ser
cierto, yo no creo que será el último desastre que experimentaremos.
El mundo ha tenido muchos desastres desde que comenzaron los últimos
días hace aproximadamente 2.000 años, y estoy seguro de que
habrá más. Dios puede terminar el mundo cuando Él
quiera, y yo estaré feliz cuando venga ese día, pero no veo
ninguna prueba bíblica que demuestre que será pronto.
Francamente, necesitamos fe y esperanza no importa si haya guerra o
no, no importa si el fin está cerca. Necesitamos fe y celo no importa
cuán malos sean los días, no importa cuántos desastres
nos azoten. Nuestra responsabilidad ante Dios no cambia con los tiempos:
Nuestro trabajo es predicar el evangelio, predicar el arrepentimiento y
el perdón, enseñar a los creyentes y adorar a Dios.
Cuando examinamos la escena mundial, podemos ver muchos desastres en
África, Asia, Europa y América. O, si miramos con ojos un
poquito diferentes, veremos que los campos están blancos y listos
para la cosecha. Hay trabajo que hacer mientras estemos aquí. Hay
trabajo que hacer. Es por eso que estoy desilusionado por el hecho de que
nuestros ingresos están más bajos que el presupuesto, pero
estoy decidido a continuar con la obra no importa lo que suceda. Haremos
lo mejor que podamos con lo que tenemos, aun si esto implica más
recortes, y exhortamos a las personas a unirse a nosotros para hacer "la
obra".
Jesús nos llamó a perseverar, a correr con paciencia
la carrera que tenemos por delante. Así mismo, Pablo nos habla del
fin, cuando los hijos de Dios sean revelados, cuando toda la creación
sea liberada de la esclavitud de la corrupción (Romanos 8:19-21).
Entonces, ¿cómo vivimos? "Gemimos dentro de nosotros mismos,
aguardando... la redención de nuestro cuerpo" (vers. 23). Estamos
deseosos de que los tormentos de este mundo terminen, pero también
tenemos paciencia (vers. 25).
Pedro nos presenta el mismo cuadro. Él también deseaba
que llegara el día del Señor, el tiempo cuando los elementos
fueran destruidos (2 Pedro 3:10). ¿Qué consejo nos da él?
Debemos tener una "conducta santa y piadosa, ¡aguardando y apresurándoos
para la venida del día de Dios!" (vers. 11-12). Esta es nuestra
responsabilidad todos los días. Somos llamados a vivir vidas santas,
no a hacer predicciones que la Biblia no nos autoriza a hacer. Debemos
ser fieles en nuestras vidas diarias.
No obstante, en los últimos días habrá gente con
apariencia de bondad, pero que niegan el poder de Jesucristo. Habrá
personas que engañan y que son engañadas, personas que proclaman
que el fin está cerca. No se alarmen; no sean engañados.
Simplemente, debemos hacer lo que Dios le ha dicho a su iglesia que haga
por aproximadamente 2.000 años; adorar, enseñar y predicar.
Dios se encargará de la hora. Nuestra responsabilidad es trabajar
fielmente, no importa cuándo venga el fin. Predicciones correctas
no cuentan en el día del juicio, sino la fidelidad será recompensada.
Sin embargo, algunas personas parecen estar ansiosas de que venga el fin.
Es interesante ver que los que especulan con la profecía a menudo
mezclan el nacionalismo con las profecías. Están interesados
en el bienestar de Norteamérica especialmente, como si los norteamericanos
estuvieran en más necesidad de arrepentimiento que los chinos. Ellos
quieren arrepentimiento nacional para que Dios "sane esta tierra", y entonces
ellos puedan vivir en paz y seguridad. Muchos de ellos asumen que si los
norteamericanos obedecen a Dios, entonces segarán las bendiciones
prometidas a la antigua Israel.
El arrepentimiento es algo bueno, por supuesto. Es bueno tener paz
y seguridad, y yo disfrutaría tales bendiciones como cualquier otra
persona. Pero me pregunto acerca de la conveniencia de querer que otros
se arrepientan para que podamos disfrutar las bendiciones. ¿No comienza
el arrepentimiento en el hogar, con nuestro egocentrismo? ¿No debe
ser un mayor incentivo para nosotros querer acercarnos a Dios el que otros
reciban bendiciones espirituales? ¿No nos dijo Jesús que
nos preocupáramos por otras naciones, no solo la nuestra?
En este mundo decaído, Dios permite desastres naturales, pecados
y cosas malas. Él también hace que brille el sol y que caiga
la lluvia sobre los buenos así como sobre los malos. Así
como lo demuestran Job y Jesús, Él también permite
que la maldad caiga sobre los justos. Esta es la forma en que Dios permite
que el mundo funcione.
Para la antigua nación de Israel, bajo un pacto especial, Dios
prometió que si la nación era obediente, Él prevendría
los desastres naturales que normalmente azotan a los malos y a los justos.
Él no les dio esta garantía a otras naciones, ni tampoco
dijo que otras naciones se podían elegir a sí mismas como
la nación con más favor delante de Dios. Las naciones modernas
no pueden clamar como promesas las bendiciones que Dios le ofreció
específicamente a Israel en un pacto especial que ahora está
obsoleto.
La Biblia no garantiza que aun si todo el país de Estados Unidos
de América se arrepiente, ya no habrá más problemas.
El nuevo pacto, un mejor pacto, ofrece vida espiritual en vez de garantizar
bendiciones físicas. Por fe, debemos concentrarnos en lo espiritual,
no en lo físico.
Las cosas físicas no son malas, por supuesto, y muchas veces
Dios interviene en cuestiones físicas para ayudarnos. Pero el nuevo
pacto no garantiza cuándo ni dónde lo hará. El nuevo
pacto nos llama a tener fe no importa cuáles sean las circunstancias,
a ser fieles a pesar de la persecución, a tener paciencia a pesar
del gran deseo del mejor mundo que Jesús traerá.
He aquí otra cosa que puede poner la profecía en una
mejor perspectiva. El propósito más importante de la profecía
no es hacer que nos concentremos en fechas, es para que conozcamos al Señor.
La profecía nos señala hacia Jesús, la mejor de todas
las bendiciones. Una vez que hayamos llegado a nuestro destino, ya no tendremos
que concentrarnos en el camino que nos trajo a Él.
Pregunta: Si mi congregación no se quiere reunir los domingos, ¿cómo puedo dirigirla al nuevo pacto? ¿Qué debo hacer en cuanto a los miembros que tratan de convencer a otros de que no es pecado observar los festivales israelitas?
Respuesta: Los pastores definitivamente deben estar dirigiendo
a las congregaciones hacia el nuevo pacto. Pero el nuevo pacto no implica
adoptar una serie de días de adoración particular.
Las congregaciones necesitan recibir información sobre los días
de adoración tradicionales para que puedan respetar más a
otros cristianos y para que se sientan más cómodos con los
días que condenábamos en el pasado, no importa si deciden
celebrarlos o no.
También queremos que los pastores provean servicios de adoración
en las fechas de los festivales cristianos tradicionales, o en conexión
con estos, para aquellos que deseen celebrarlos. Aun así, los pastores
no deben abandonar a quienes deseen observar los festivales israelitas.
La razón para esto es que creemos 1) que la Biblia nos enseña
que los días no definen al cristiano, y que 2) podemos proveer mejor
para las necesidades espirituales de las personas mediante lo que están
acostumbrados y con lo cual se sienten cómodos cuando hablamos de
asuntos culturales que no son pecaminosos.
No tenemos evidencia de que Pablo, por ejemplo, jamás exigió
que los judíos cristianos, cuya historia y hábitos eran celebrar
los festivales israelitas, dejaran de hacerlo. Sabemos que él solo
dijo que no pusieran tales exigencias sobre los gentiles, y que aceptaran
a los gentiles como miembros de la casa de Dios sin los festivales u otras
costumbres.
Creemos que es malo exigir, en el nombre de la religión, que
las personas dejen de hacer cosas que no son pecado. Hemos dejado el legalismo
y la crítica asociada con los festivales israelitas, pero no hay
necesidad de que la iglesia exija que todos sus miembros abandonen completamente
estos festivales.
Aquellos que insisten en hacer de los festivales un requisito legal
para pertenecer al cuerpo de Cristo se deben tratar como Pablo instruyó,
como personas que causan división. Pero aquellos cuya fe está
en Cristo y que celebran los festivales israelitas, y que respetan la opinión
de los creyentes que no los celebran son tan cristianos como aquellos que
celebran el Domingo de Resurrección y la Navidad.
Por Luz Amanda León Acosta
Bajo el antiguo pacto, el pueblo de Israel estaba familiarizado con
un Dios celoso, vengativo, implacable (Números 25:11; Deuteronomio
32:19-43; Salmos 79:5-7; Ezequiel 5, 6); exigente en el cumplimiento de
un sinnúmero de leyes y estatutos; jefe de un ejército nacional
(Éxodo 7:4; Josué 5:14; 1 Crónicas 12:22; Job 25:3;
Isaías 9:7, 13, 19; 40:26); un Dios que ni siquiera se le podía
abarcar en la finitud de un nombre, pues Él dijo a Moisés:
"Yo soy el que soy". Es un Dios inmenso, todopoderoso, creador del
universo, pero al mismo tiempo, una divinidad ofendida que exige a su pueblo
sacrificios cruentos para apaciguar su ira (Éxodo 29; Levítico
1); un "Juez de toda la tierra" (Génesis 18:25) que infaliblemente
juzga de conformidad con la regla fijada en sus ordenanzas; un Rey sin
majestad igualada, sentado en su trono, más allá de inalcanzables
alturas, rodeado de coros angélicos que incesantemente le alaban.
Así concebía el pueblo de Israel a Dios antes de la venida
de Jesucristo al mundo. Sin la encarnación del Verbo hubiera quedado
incompleta y vacía la existencia del hombre y empobrecida la noción
verdadera de su Creador. Este maravilloso Dios, que llama a todos los hombres
sin acepción de personas, se conmovió de la enfermedad de
su antes excelsa criatura; se apiadó de su ceguera espiritual, de
su invalidez moral y de su condición de pecador perdido en las tinieblas
de la muerte eterna, y así fue como, gracias a su bondad y amor
infinitos, se rebajó a la condición de siervo, descendió
de su trono de gloria para caminar a nuestro lado, en medio de las miserias
y penumbras de este mundo.
Cristo se despojó de su inefable condición para aunarse
al dolor y al sufrimiento de la humanidad en la persona de Jesús
de Nazaret; lloró la muerte de un amigo, mas nos señaló
el valor de la esperanza y de la fe; derramó su sangre inocente
para lavar nuestras manchas y delitos; soportó la injusticia humana
para enseñarnos su perfecta justicia; padeció la muerte más
vergonzosa para darnos vida eterna; sintió tormentosa agonía
y supremo abandono para señalarnos el camino que lleva a la patria
celestial, el paraíso que antaño perdió el hombre,
derrotado por la natural consecuencia de su culpa. Con la obra consumada
por el Redentor se completó la semblanza de nuestro Dios, y su imagen
se reflejó en la persona de Jesucristo (Juan 14:9). Así se
puede entender que desde el Antiguo Testamento Él había jurado
ser misericordioso (Miqueas 7:20), promesa que cumplió en el nuevo
pacto (Jeremías 31:31-34) dándonos un nombre en el cual ser
salvos: JESÚS (Hechos 4:12).
Desechemos aquella visión parcial e incompleta de nuestro amoroso
Padre y familiaricémonos con el gran Dios de la gracia y el perdón.
Hemos de recordar que, antes y después de la venida de Cristo, Él
solo nos pide amar la misericordia (Miqueas 6:8; Mateo 9:13); ya no desea
más holocaustos, sino sacrificios de alabanza a su nombre.
Este Rey celestial extendió su mano compasiva y descendió
a la tierra para mudarnos el corazón de piedra por uno de carne
que tuviera misericordia como Él la tuvo cuando visitó al
hombre (Salmos 8:4). Por tanto, si creemos que Jesús venció
al mundo y a la muerte, creemos en su obra y obedecemos su llamado, así
veremos el día feliz cuando habremos alcanzado por su gracia el
derecho de compartir su reino de gozo perfecto, gracias al amor infinito
de aquel Dios omnipotente que "habitó entre nosotros" (Juan 1:14).
Cristo se despojó de su inefable condición para aunarse
al dolor y al sufrimiento de la humanidad en la persona de Jesús
de Nazaret.
Luz Amanda León asiste a la congregación
de Bogotá, Colombia.
Código de Ética (Siga
este enlace para leer el Código de Ética)
Argentina
La Fiesta se celebrará en los salones de reuniones de la iglesia
en Bahía Blanca y Ezeiza. Tendremos reuniones en las noches planificadas
para los ocho días en ambos lugares de la Fiesta.
Durante el fin de semana los servicios serán durante el día
y tendremos actividades especiales. Para más información,
puede ponerse en contacto con Carlos Espinosa por este medio: Carlos_Espinosa@wcg.org.
Los servicios serán en español solamente.
Bolivia
Tendremos una corta celebración durante el fin de semana planificada
en las afueras de Cochabamba, Bolivia, en la florida región forestal
de Chapari. Para información, puede ponerse en contacto con Mike
Medina: Mike_Medina@wcg.org. Los
servicios serán en español solamente.
Chile
Tendremos una celebración especial durante el fin de semana
planificada en las afueras de Santiago, Chile en el área de un parque.
Para información, puede ponerse en contacto con Carlos Martínez
por este medio: Carlos_Martinez@wcg.org.
Los servicios serán en español solamente.
Colombia
Tendremos dos lugares de la fiesta y posiblemente un tercero.
El primer lugar es Bogotá. La celebraremos el 25 y 26 de septiembre.
Tendremos reuniones en la mañana y en la tarde de ambos días.
El segundo lugar es Barranquilla. El tercer posible lugar será Pasto.
Para información puede ponerse en contacto con Héctor Barrero
por este medio: Hector_Barrero@wcg.org.
Los servicios serán en español solamente
Costa Rica
Nos reuniremos en el Centro Comunal de Aguas Zarcas de San Carlos,
Alajuela, Costa Rica. Las reuniones se llevarán a cabo los siguientes
días: 24, 25 y 26 de septiembre de 1999. Las personas encargadas
son Víctor Manuel Solano y Blanca de Solano (Teléfono: (506)
474-4836).
México
Acapulco: Nos reuniremos en el Hotel Club del Sol todos los días:
del 25 de septiembre al 2 de octubre.
Las personas encargadas son Salvador Barragán, Tel. (52-5) 824-62-72,
Correo electrónico: Salvador_Barragan@wcg.org
y Alberto Esquivel, Tel. (52-5) 610-02-57, Correo electrónico: Alberto_Esquivel@wcg.org
Ciudad Juárez: Nos reuniremos en el salón de la iglesia
en Avenida del Charro y Melquiades Alanis, en los siguientes días:
25 y 29 de septiembre, 1 y 2 de octubre.
Los servicios de alabanza y oración serán los siguientes
días: 26 y 28 de septiembre. Tendremos actividades sociales, tales
como noche de talentos, paseos a parques, etc., pendientes de intercalar
durante la fiesta.
La persona encargada es Vicente Dimakis Santín, Calzada del
Río # 9665-12, Fraccionamiento Alondra, Cd Juárez, Chih.
32460, México (Teléfono: 25-50-24).
Perú
Nos reuniremos en Pumacahua #1907, El Porvenir, Trujillo, La Libertad,
Perú. Los días de reunión serán del 25 de septiembre
al 2 de octubre.
Las personas encargadas son Héctor Arteaga, Tel. (51-44) 25-72-99
y Michael Cieza, Teléfono (51-44) 20-64-95, Correo electrónico:
micieza@mid.unitru.edu.pe
Uruguay
La Fiesta se celebrará en los salones de reunión de la
iglesia en Montevideo y Salto, Uruguay.
Tenemos planificados servicios de evangelización especiales
para el fin de semana.
Para información, puede ponerse en contacto con Mike Medina:
Mike_Medina@wcg.org.
Los servicios serán en español solamente. No tendremos
servicio de tradución.
Ministerio de todos los creyentes, programas de reestructuración
y de capacitación
fortalecen a los miembros y a las congregaciones.
Por Rod y Ruth Matthews
BURLEIGH HEADS, Australia. Hace un par de años, la iglesia en
Australia y Nueva Zelandia ha llamado consistentemente a los miembros a
reconocer y emplear sus dones para la obra del ministerio y la edificación
del cuerpo de Cristo.
La respuesta a este mensaje puede ser vista en el ámbito individual,
de la congregación y nacional.
Individual
Los individuos no solamente están identificando nuevas oportunidades
para servir, sino también están reconociendo sus décadas
de fiel servicio como un ministerio genuino guiado por el Espíritu.
Esto produce más respeto hacia el ministerio de servicio de
otros y reconocimiento de la necesidad para todos los miembros de participar
en el ministerio —servicio— hacia los demás como discípulos
del Gran Siervo Rey.
La oficina de desarrollo de la iglesia —dirigida por John McLean— enfatiza
este llamamiento para el ministerio en las conferencias y seminarios de
entrenamiento de liderazgo. El papel de los pastores es enfatizado como
una parte para capacitar a más personas para el ministerio en las
congregaciones.
Nuevas oportunidades están surgiendo para servir en los ministerios
establecidos y para iniciar nuevos. En adición, los consejos de
las congregaciones proporcionan una forma práctica para que los
miembros espiritualmente maduros provean apoyo y estímulo a los
pastores.
Congregaciones
Las congregaciones son bendecidas con más y más personas
que contribuyen a un incremento del número de ministerios, y apoyan
y complementan el trabajo de los pastores. En algunas áreas sin
pastor residente, los equipos pastorales están llenando el vacío.
Un enfoque del trabajo pastoral es el equipar a los santos para el
ministerio: identificar, equipar y desplegar esos dones para varios ministerios
dentro de cada congregación.
Para apoyar esto, el primer programa de una serie planeada de tres
programas nacionales de entrenamiento fue conducido en enero en el campamento
de la iglesia en el lago Moogerah, Queensland.
Más de 80 personas de Australia (y dos de Nueva Zelandia) se
reunieron por cuatro días para asistir a seminarios, conferencias,
culto y compañerismo.
"El concepto del ministerio de todos los creyentes ahora ha tomado
raíz, reforzado y expandido en el programa de entrenamiento", dijo
John Klassek, un miembro de Perth, del oeste de Australia, "lo cual creo
que abre un sinfín de posibilidades y potencial para compartir el
evangelio en el campo australiano."
Miembros de iglesias pequeñas encontraron estímulo y
apoyo de sus hermanos representantes de congregaciones más grandes,
mientras que los lazos de unidad fueron reforzados por ideas sugeridas
y recursos ofrecidos.
"Hemos sido equipados con una visión para el futuro de la Iglesia
de Dios Universal, que es real, está viva y es una parte esencial
de la obra de Dios para alcanzar a los perdidos de este mundo", dijo Leanne
Ashcroft, una miembro de Morwell, Victoria.
Con un énfasis en el liderazgo del siervo, el programa ofreció
sesiones sobre el culto, la predicación, el ministerio de mujeres,
el servicio a la comunidad, el ministerio de niños, la evangelización,
la capacitación y el liderazgo. Otro programa de entrenamiento está
programado para junio.
"La actividad excedió las esperanzas de los participantes",
dijo el Sr. McLean. "La experiencia fue animadora para los asistentes y
para la hermandad porque personas dotadas y talentosas ven que nuestro
compañerismo tiene un futuro y quieren contribuir para ese futuro."
Nacional
Administrativamente, la iglesia no solamente ha enseñado y animado
al ministerio de todos creyentes, sino también ha reestructurado
su administración financiera y ha establecido consejos nacionales
de asesores (en Australia y Nueva Zelandia) de miembros maduros, dotados
y respetados de la iglesia.
En agosto la administración regional anunció una nueva
administración financiera que asegura que 75% de los donativos
de las congregaciones sea aplicado a los costos de mantenimiento y crecimiento
de las congregaciones de donde se hacen las contribuciones o los donativos.
La implementación de esta estructura nueva está en proceso,
requiere un plan estratégico de cada congregación antes de
que los fondos puedan ser aplicados.
La nueva estructura está diseñada para "facilitar el
crecimiento en nuestra iglesia y promover más la participación
del miembro", dijo el director regional Rod Matthews, presentando la propuesta
a los pastores.
Lo esencial para la estructura nueva es el reconocimiento de que las
congregaciones crecen por una serie de fases, de ser un grupo pequeño
a una iglesia en un hogar a una congregación que pueda apoyar al
pastor de tiempo parcial, para apoyar al pastor permanente a plantar iglesias
nuevas.
Se busca equilibrar la eficacia de la administración centralizada
con el impacto local del servicio a la comunidad y la evangelización.
También, en agosto, la oficina australiana anunció la
designación de un Consejo Nacional Asesor para proporcionar ideas,
ver el efecto de estas ideas y apoyo a la administración nacional.
Los 10 miembros (dos pastores empleados, cuatro miembros ordenados
o miembros comisionados, y cuatro miembros laicos) del consejo se han reunido
cuatro veces y es "una fuente de gran apoyo y consejo", según el
Sr. Matthews.
Un Consejo Nacional de Asesoría en Nueva Zelandia conducirá
su primera reunión en mayo.
Servicio a la comunidad
El uso de recursos centralizados y habilidades para el beneficio de
las congregaciones se ha visto en el área de los medios de comunicación
desde mediados de 1997, cuando la iglesia lanzó la revista Living
Today ("Viviendo Hoy") como "una herramienta para el uso de las congregaciones
en el servicio de sus comunidades".
La revista de 16 páginas está diseñada específicamente
para lectores que no están en la iglesia.
Las congregaciones distribuyen la revista en sus comunidades (por medio
de sus amigos, salas de espera, buzones y estantes de periódicos),
claramente vinculando la revista a sus congregaciones.
Es un medio de 1) servicio a la comunidad; 2) construir una identidad;
y 3) establecer una relación de confianza de manera que los miembros
de la comunidad puedan responder positivamente a invitaciones a actividades
de la iglesia o servicios.
Living Today también ha sido utilizada por otras denominaciones
como parte de sus actividades de servicio a la comunidad.
Foundations of Faith
En mayo, la iglesia lanzará una publicación nueva titulada
Foundations of Faith ("Fundamentos de Fe").
Esta publicación será inicialmente un suplemento de Living
Today, pero más tarde será una publicación separada.
Está diseñada para traer lectores mediante lo básico
—los cimientos— la creencia cristiana, enseñanza, práctica
y fe.
"Vemos a Foundations of Faith como una herramienta valiosa para que
los miembros y las congregaciones la usen en compartir el evangelio con
amigos y conducir clases para presentar a las personas a la cristiandad
y al discipulado", dijo el Sr. Matthews.
Era el 15 de enero de 1997 cuando un caballero vino a verme a la
oficina. El saludo fue breve. El visitante me informó que su jefe
quería hablar conmigo en las oficinas centrales de la policía
estatal. Todos sabían que una invitación a charlar con el
jefe de policía podría indicar el comienzo de un período
indefinido de detención.
Claro está, no vi a ningún jefe. Él simplemente
me entregó a un oficial quien me entregó a otro oficial quien
me llevó a la estación de policía y me entregó
al oficial encargado de la estación.
Me quitaron los zapatos, el reloj y las gafas y me llevaron a una
celda que medía como 5 por 3 metros y que tenía varios costales
de cereal enmohecido atrayendo cucarachas.
Desde las ventanas se veía una zanja estancada con agua verde
oliva, el resultado de reacciones químicas y biológicas entre
los elementos y una mezcla de comida podrida, orina, materia fecal y todo
tipo de basura.
Cada vez que el viento soplaba en nuestra dirección llevaba
una ráfaga de olor agridulce que se aunaba al olor denso de sudor
de 50 a 60 hombres y de 20 a 50 costales apiñados en 167 metros
cuadrados. Este iba ser mi hogar por los siguientes cuatro días,
antes de ser transportado al conocido centro de detención en Alagbon,
un suburbio de Lagos.
En Alagbon encontré a otras 10 personas arrestadas. Dos éramos
cristianos, y los otros musulmanes. Al final de nuestro sufrimiento, solo
los dos cristianos debían cumplir 23 meses de encarcelamiento. Todos
los demás fueron puestos en libertad en el transcurso de varios
meses.
En mi caso fueron 23 meses de prisión sin procesamiento justo,
durante los cuales fui interrogado por solo seis días. Durante el
resto del tiempo fui simplemente abandonado e ignorado por mis carceleros.
¿Por qué yo?
¿Por qué tales cosas les suceden a los cristianos?
¿Qué he hecho? ¿Cuál es exactamente mi delito?
¿Por qué permite Cristo que se cometan estas injusticias
vez tras vez? ¿Cómo puede uno llevar esta carga?
¿Cómo iban mis cinco hijos, de 6 a 20 años,
a continuar orando por la libertad de su padre día y noche, sin
ningún éxito aparente?
Ahora, ya todo pasado, puedo contestar estas preguntas con un poco
más de seguridad. Puedo entender con mayor profundidad las escrituras
que acostumbramos leer en tiempos de sufrimiento: Romanos 5:3-5; Hebreos
12:5-11; 1 Pedro 1:6-7; Santiago 1:2-4, 12.
El resultado es que hoy en día soy una persona mucho mejor
de lo que hubiera sido si no hubiera experimentado esos 23 angustiosos
meses de existencia inhumana.
Espero ser una persona más paciente, más comprensivo
de las debilidades e idiosincrasias de otros, mucho más dispuesto
a aceptar la situación en que esté, o sea, estar contento.
Y, entonces, el beneficio: mi matrimonio. Comencé a tratar
mis dificultades matrimoniales durante mi encarcelamiento. Mi experiencia
me dio perspectivas acerca de lo que en realidad es importante en la vida.
Al pensarlo bien, había estado pidiendo ayuda durante todos
mis 25 años de matrimonio. Bueno, aquellos miembros que han estado
pidiéndole a Dios que mejore sus matrimonios, y que no han sido
ayudados por excelentes sermones, tengan cuidado. ¡Más fuertes
métodos pueden estar en camino si continúan orando!
Transformación en la iglesia
Mi encarcelamiento aconteció justo cuando la transformación
de la iglesia comenzaba a cobrar impulso. Muchos miembros siguieron por
sus propios caminos, algunos de los cuales eran verdaderamente raros. Me
libré de la mayor parte del alboroto, mi propia reorientación
tomó un rumbo diferente.
Cuando llegué a Alagbon, me encontré con la grata
sorpresa de que una hermandad vibrante ya estaba activa allá. El
grupo se reunía tres veces al día, durante la mañana
y la tarde para servicios de adoración y oración, y por la
noche para estudiar la Biblia. Si no hubiera sido por el nuevo entendimiento
de nuestra posición dentro de la familia de creyentes no hubiera
asistido.
Hubiera observado mis sábados santos por mi propia cuenta,
y que miserables 23 meses hubiera tenido, ¡sin mencionar las muchas
oportunidades que me hubiera perdido de aprender!
Esta hermandad, dirigida principalmente por pentecostales, incluía
todas las clases de cristianismo que existen en Nigeria hoy día:
católicos, protestantes de diferentes denominaciones, todos tipos.
Era un grupo interesante, enfrentados a un problema común.
Pronto aprendí que era bueno tener gozo y exuberancia delante
del Señor si de hecho el sentimiento es genuino.
Aunque nunca hablé en lenguas, pronto aprendí que
algunas formas de hablar en lenguas pueden ser sinceras. Todavía
creo que demasiadas son falsas, usadas para posición social o enaltecimiento
propio.
Algo a lo que nunca me acostumbré fue a la oración
durante la cual todos estaban prácticamente gritándole a
Dios, sacudiendo sus puños y sus cabezas a Él, literalmente
mandándole hacer esto o lo otro.
Poco después de que me uní a ellos, comencé
a compartir con nuestra congregación en la prisión los atributos
especiales de la Iglesia de Dios Universal, tales como el cuidadoso y diligente
estudio de la Biblia, disposición para creer lo que dice la Biblia
y rechazar toda autoridad contraria a la Palabra de Dios, y respetar la
Palabra de Dios, de modo que no se acomode a la voluntad e ideas propias.
Esta actitud es atrayente para todos los que honestamente buscan
a Dios. Poco después, personas acudieron a mí para obtener
respuestas bíblicas a varias de las preguntas de la vida, y preguntas
acerca de quién y qué es Dios y otros temas parecidos.
Por preferencia popular llegué a dirigir el servicio del
martes por la tarde, el cual era dedicado a las preguntas y respuestas,
a pesar de oposición de ciertas partes. Aprendí a calmar
tal oposición apegándome a la Palabra de Dios, admitiendo
en lo que estaba errado (y encontraron errores en varias ocasiones), y
escuchando detenidamente las objeciones.
En poco tiempo me eligieron asistente del pastor, y con el tiempo
llegué a ser pastor antes de que me pusieran en libertad. Esto me
dio la oportunidad de enseñar acerca de lo que somos y la manera
en que hacemos las cosas en la Iglesia de Dios Universal. Y a la vez aprendí
cómo añadir entusiasmo, espontaneidad y gozo de adoración
a nuestros servicios.
Gracias, David, por compartir esta aventura espiritual con nosotros.
Nos regocijamos en tu liberación de esta prueba y oramos que Dios
multiplique el valor de tu sufrimiento muchas veces más en las vidas
de todos nosotros que hemos sido animados, corregidos e inspirados por
tu experiencia.
Las Escrituras eran una parte importante de la obra de Jesús.
Él usó el Antiguo Testamento como una base autoritativa para
las creencias y la conducta. Él usó la Biblia hebrea para
probar sus declaraciones, para explicar su misión y su ministerio,
y para comunicar la voluntad de Dios para su pueblo.
Jesús y los fariseos estaban de acuerdo en que Dios inspiró
las Escrituras. Jesús no estaba de acuerdo con sus interpretaciones,
pero concordaban en la creencia básica de que estos escritos eran
verdaderos y autoritativos.
Ya que Jesús estaba de acuerdo con los fariseos en este punto,
no tuvo necesidad de enumerar todas sus creencias acerca de la Escritura,
ni explicar las razones para sus creencias. No obstante, Jesús usó
las Escrituras tan a menudo que podemos ver lo que Él creyó
acerca de la Escritura. Los discípulos que escribieron los Evangelios
también usaron la Escritura frecuentemente, y podemos ver, por la
manera en que las usaban, que tenían las mismas creencias.
1. De acuerdo con Jesús, ¿quién
escribió el Torá? Mateo 8:4; 19:8. ¿Dijo Él
también que Dios era el autor de por lo menos dos de los mandamientos?
Mateo 15:4; 22:31-32. ¿Cómo podía un autor humano
escribir las palabras de Dios? Versículo 43. ¿Registraron
los profetas exactamente palabras que Dios dijo acerca de sí mismo?
Mateo 9:13; 11:10; 12:18; 15:8-9.
2. Mateo menciona un sinnúmero de versículos del Antiguo
Testamento que fueron cumplidos por Jesucristo. ¿Quién fue
la fuente de estos versículos? Mateo 1:22; 2:15. Mateo nos dice
que varias escrituras fueron dadas "mediante" los profetas Isaías,
Jeremías, Daniel (Mateo 2:17; 3:3; 13:35; 24:15). ¿Quién
fue la fuente de estas escrituras?
3. ¿Esperaba Jesús que se cumplieran todas las palabras
de los profetas? Mateo 5:17-18; 26:24, 31, 54, 56. ¿Reprendió
Él a los fariseos por no entender a los profetas? Mateo 12:7; 21:16,
42. ¿Tomó a las Escrituras en consideración, aunque
habían sido escritas cientos de años antes, para aplicarlas
al día en que estaba viviendo? Mateo 15:7; 19:8.
4. ¿Cómo usó Jesús la Escritura como una
respuesta decisiva a las preguntas sobre las doctrinas? Mateo 12:3-5; 19:4;
22:31-32. ¿Cómo citó de Deuteronomio en respuesta
a las tentaciones de Satanás? Mateo 4:4, 7, 10. ¿Quiere decir
esto que existe una autoridad mayor que la humana en las Escrituras?
Comentario: Nuestro Señor claramente consideraba en alta
estima la Escritura. Siempre la trató como verdad, como prueba definitiva,
como enseñanza correcta. Era Dios comunicándose por medio
de autores humanos. El mensaje era cierto.
Jesús entendió su propia misión en términos
de la Escritura del Antiguo Testamento: "Yo he venido a cumplir la ley
y los profetas. Todo debe cumplirse. Debo hacer esto porque ha sido inspirado
por el Espíritu Santo, y lo que está escrito debe suceder.
Los errores doctrinales existen porque ustedes no saben lo que dice la
Escritura. Esta es la norma para la verdad" (paráfrasis de Mateo
5:17-18; 22:29; 26:54).
5. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia las leyes
del Antiguo Testamento? Mateo 5:18-19. ¿Les aconsejó a todas
las personas a obedecer todas las leyes? Mateo 15:4; 19:17-19; 22:37-40.
¿Les dijo a las personas que obedecieran las leyes rituales? Mateo
8:4. ¿Les dijo que obedecieran a los fariseos cuando enseñaran
la ley de Moisés? Mateo 23:2-3. ¿Deben obedecer las personas
aun los detalles más insignificantes? Mateo 5:19; 23:23.
Comentario: Jesús les enseñó a las personas
a obedecer cada ley en la Escritura, porque todas las leyes tenían
autoridad divina. Las leyes le dijeron al pueblo del antiguo pacto de Dios
lo que Él quería que hiciera, y lo tenía que hacer
todo.
Las leyes rituales eran todavía parte de la Escritura. Describen
lo que Dios le dijo a un pueblo específico en un tiempo específico
en la historia. Pero esas leyes no se le dieron a la iglesia cristiana,
y el pacto que contenía esas leyes se hizo obsoleto. Así
como nosotros no tenemos que obedecer todas las leyes que Dios le dio a
Abraham, no tenemos que obedecer todas las instrucciones que Dios le dio
a los israelitas.
Aquellas leyes fueron inspiradas por Dios para un propósito
temporero: "Todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan" (Mateo
11:13).
6. ¿Da la ley de Moisés la voluntad perfecta de Dios?
Mateo 19:8. ¿Dónde encontró Jesús la guía
autoritativa? Versículos 4-5. ¿Es suficiente guardar la letra
de la ley? Mateo 5:21-22, 27-28. ¿Era la ley de Moisés demasiado
estricta, o poco severa? Versículos 31-32. ¿Con qué
autoridad dijo esto Jesús? Versículos 22, 28, 32, 34. ¿Qué
norma más importante enseñó Jesús? Mateo 7:12;
22:37-40.
Comentario: Aunque Jesús tenía gran respeto por
el Antiguo Testamento, enseñó que no era una guía
completa para una vida piadosa. La ley de Moisés permitía
el divorcio, pero el divorcio no es bueno. Jesús enseñó
un principio más importante, la regla de oro, el camino del amor
y la misericordia. La ley de Moisés incluía amor, pero no
identificaba al amor como el principio más importante. Jesús
sí lo hizo.
Jesús tenía altas normas de la manera en que los humanos
debían tratarse los unos a los otros. Era más estricto que
los fariseos. Pero cuando se trataba de la pureza ritual y las reglas sobre
el sábado, Jesús era más permisivo que los fariseos.
Jesús a menudo tocó a las personas inmundas, y a menudo sanaba
en el sábado aunque podía esperar hasta después de
este día.
"Cuando se trataba de la moral (por ejemplo, el divorcio), la interpretación
de Jesús era más estricta que todos sus contemporáneos.
Cuando se trataba de leyes [de adoración] (por ejemplo, el sábado),
la interpretación de Jesús era poco severa. El énfasis
de Jesús parecía sentarse en la compasión en vez de
en la santidad" (Craig Evans, "Old Testament in the Gospels", "El Antiguo
Testamento en los Evangelios", Dictionary of Jesus and the Gospels, InterVarsity,
1992, pág. 581).
En el Sermón del Monte, Jesús citó varias leyes
del Torá, y entonces dio su propia enseñanza como un resumen
del asunto. Al hacer esto, puso sus propias palabras al mismo nivel que
la Escritura, como instrucción autoritativa de Dios. Sus palabras
nunca pasarán, y es por sus palabras que las personas serán
juzgadas (Mateo 24:35; 7:24-27; Juan 12:48). Él es el único
que nos puede ayudar a conocer a Dios (Mateo 11:27).
Jesús habló con autoridad; su juicio era cierto, y sus
predicciones estaban garantizadas. El Espíritu Santo enseñó
sus palabras a sus discípulos (Juan 14:26), así como el Espíritu
inspiró a los escritores del Antiguo Testamento. Estos dichos de
Jesús sugieren que faltaba Escritura por escribirse, lo que hoy
llamamos el Nuevo Testamento. Estos son los escritos que nos dan las palabras
por las cuales seremos juzgados, palabras de Jesús y acerca de Él.
7. ¿Vio Jesús su propio ministerio en términos
de las profecías del Antiguo Testamento? Lucas 4:16-21. ¿Creyó
Él que los profetas predijeron su sufrimiento, muerte y resurrección?
Lucas 18:31-33. ¿Cuál profecía de Isaías se
aplica específicamente a Él? Lucas 22:37. ¿Creyó
Él que las profecías se convertirían en realidad?
Lucas 24:44-47. ¿Creyó Él que algunas profecías
se convertirían en realidad en el futuro? Lucas 21:22.
Comentario: Jesús, como un rabino palestino que enseñó
en la sinagoga, naturalmente arraigaría su ministerio en las Escrituras
del Antiguo Testamento. La Biblia fue el fundamento de muchas de sus enseñanzas,
para explicar su misión como el Mesías y para predecir el
futuro juicio. Nuestro Señor tenía confianza en que las Escrituras
eran fidedignas porque Él creyó que eran inspiradas por Dios.
Él basó su vida y misión en esta convicción.
Muchas de sus enseñanzas tenían raíces en el Antiguo
Testamento. La parábola del Buen Samaritano, por ejemplo, refleja
la historia en 2 Crónicas 28:8-15: los hombres de Samaria les dieron
comida, ropa y medicina a los judíos, y usaron burros para ayudar
a transportarlos a Jericó. La parábola de la humildad (Lucas
14:7-14) expande lo que dice Proverbios 25:6-7.
Jesús a menudo se refirió a los caracteres del Antiguo
Testamento: Abel, Noé, Abraham, la esposa de Lot, Isaac, Jacob,
Moisés, Salomón, la reina de Saba, Jonás y otros.
Aunque corrigió a los fariseos en cuestiones de interpretación
bíblica, su aceptación de la historia bíblica no tenía
que ser corregida.
8. En el Evangelio de Juan, ¿cómo describe Jesús
al dador de la ley? Juan 7:19, 22. ¿Citó Él parte
de la ley para apoyar la validez de sus propias enseñanzas? Juan
8:17-18. ¿Esperaba Él que las profecías bíblicas
se hicieran realidad en su propio ministerio? Juan 13:18; 15:25; 19:24.
¿Qué autor del Antiguo Testamento escribió acerca
de Jesús? Juan 5:46.
9. Además de los libros de Moisés, ¿qué
más estaba incluido en "la ley"? Juan 10:34. ¿Cuán
probablemente cierta era esta palabra? Versículo 35.
Comentario: Jesús citó Salmos 82:6, el cual describe
a Dios criticando los líderes que no cumplen su responsabilidad
para ayudar a los oprimidos. Con alguna ironía, Él llama
a estos líderes "dioses", poderosos, elohim, y da juicio sobre ellos
(Salmos 86:1). Los llama "dioses" e hijos del Altísimo, pero dice
que ellos mueren así como todos los demás regidores humanos
(vers. 6-7). La palabra de Dios —su juicio sobre ellos— vino a estos regidores
injustos.
Jesús no está comentando sobre los líderes que
están muertos ahora, ni sobre el salmo mismo. Lo está usando
como un argumento "de menor a mayor": "Si dijo "dioses" a aquellos a quienes
fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser anulada),
¿decís vosotros: ‘Tú blasfemas' a quien el Padre santificó
y envió al mundo, porque dije: ‘Soy Hijo de Dios'?"
Al exponer este argumento, Jesús menciona que "la Escritura
no puede ser anulada". No estaba tratando de probar esta idea. Al contrario,
fue un punto en el cual estaba de acuerdo con los fariseos, y todo lo que
tenía que hacer era mencionarlo. Las palabras humanas pueden ser
anuladas. Pueden fallar, pero no la Escritura. Sus palabras son fidedignas,
porque son inspiradas por Dios. Las Escrituras son la norma para la verdad,
el registro exacto de la revelación de Dios, y la autoridad final
para toda materia de doctrina, fe y práctica.
Crecimiento sano de nuestras congregaciones
Santafé de Bogotá, COLOMBIA. Durante el fin de
semana del 15 al 17 de mayo se llevó a cabo en la capital colombiana
una conferencia dedicada a presentar a los asistentes los conceptos explicados
en el libro Natural Church Development ("Las 8 características básicas
de una iglesia saludable") escrito por Christian A. Schwarz. Nos encontrábamos
delegaciones de Puerto Rico, Ecuador, Venezuela y, desde luego, de diferentes
ciudades de Colombia, entre ellas Bogotá, Medellín, Cali,
Barranquilla, Cúcuta, Armenia, Pasto, Dolores e Ibagué, además
de muchos miembros locales, quienes se unieron a las delegaciones, especialmente
durante el día sábado.
Los señores Charles Fleming, Salvador Barragán y Héctor
Barrero expusieron cada una de las características que el libro
menciona para que la iglesia tenga un crecimiento sano. Charles Fleming
mencionó cuatro puntos básicos en los cuales debería
sustentarse la conferencia: 1) Adorar a Dios; 2) Aprender las ocho características
de una congregación saludable; 3) Orar por los demás hermanos
y 4) Conocer lo que Dios está haciendo en nuestras respectivas congregacio-nes.
Por su parte, Salvador Barragán nos introdujo cada una de las ocho
características y Héctor Barrero presentó los principios
bióticos en los cuales se basan estas características.
Todos los asistentes, alrededor de 70 personas, estuvimos muy contentos
de poder participar en este seminario interactivo, durante el cual se respondieron
muchas inquietudes y se enfatizó en el hecho primordial de que la
iglesia como ser viviente debe crecer una vez se logre implementar en cada
congregación los principios básicos que el libro expone claramente.
Durante el seminario tuvimos la oportunidad de escuchar un informe
de cada una de las delegaciones, en el cual nos dieron a conocer la manera
como Dios está interviniendo en cada una de las congregaciones de
la iglesia a la cual representaban. Durante estas exposiciones tuvimos
la oportunidad de escuchar a Gabriel Vélez y a su esposa, quienes
nos comentaron cómo se han venido recuperando en la ciudad de Armenia
luego del terremoto ocurrido en enero pasado. La ciudadanía está
en labores de reconstrucción y ellos, al igual que otros hermanos
afectados, desean agradecer a todos por sus oraciones y apoyo durante esta
dura prueba. Gabriel atribuye el hecho de que su casa se mantuviera en
pie a la intervención de Dios, pues un vecino le comentó
la forma en que se tambaleaba durante el sismo. En general, cada una de
las delegaciones colombianas coincidió en que necesitan de las oraciones
de todos los hermanos para que Dios les brinde protección y sabiduría
necesarias en los difíciles momentos por los que atraviesa la situación
del país.
El lunes 17, día festivo en Colombia, terminamos la conferencia
con la ordenación de Efrén Giraldo como el tercer díacono
ordenado en Colombia. Efrén y su esposa Flor María viven
en la ciudad de Popayán y desde allí atienden las congregaciones
de Cali, Palmira y Pasto. Esta ordenación es una confirmación
a la labor desinteresada y eficiente que los Giraldo vienen haciendo desde
hace muchos años. Para concluir, celebramos la Cena del Señor
y luego disfrutamos del delicioso almuerzo al que nos acostumbraron durantes
los tres días de la conferencia.
Parte 2
Nuevos enfoques
El mes pasado comentamos sobre dos valores importantes que guían
las políticas de la iglesia en lo que respecta a los días
de adoración: 1) Todos nuestros miembros son importantes, y 2) Jesús
nos manda amarnos los unos a los otros.
Estos principios nos han llevado a una política que permite
a cada congregación desarrollar, según sus necesidades particulares,
su propio calendario anual para días de adoración siguiendo
ciertas pautas que da la iglesia.
Por lo tanto, los días de adoración de una congregación
pueden incluir una combinación de los festivales de Levítico
23 y los festivales tradicionales de la cristiandad.
También pueden incluir el sábado, o el domingo, o ambos
días como días de adoración semanal. Hemos adoptado
esta política por tres razones fundamentales:
La primera es que nos basamos en los principios ya mencionados.
Una segunda razón es que nuestra iglesia tiene una historia
de 60 años de observar meticulosamente el sábado y los festivales
de Levítico 23.
La tercera es que recientemente nos hemos dado cuenta de que estábamos
equivocados al condenar a quienes adoraban en domingo y en los festivales
tradicionales de la cristiandad, muchos miembros han hallado gozo adorando
en esos días.
Siguiendo las instrucciones de Pablo sobre cómo manejar las
diferencias en asuntos que conciernen a la forma de adoración, enseñamos
a nuestros miembros a no despreciar ni condenar a otros por causa del día
que han escogido para adorar a Dios (Romanos 14-15).
Al mismo tiempo, e igualmente importante, enseñamos a nuestros
miembros a no causar división en el cuerpo de Cristo tratando de
imponer determinado punto de vista sobre los días de adoración.
Los miembros que insisten en tratar de convencer a otros que ciertos
días de adoración son los "verdaderos días bíblicos",
o "los días de Dios", o los "únicos días correctos"
están causando división en la iglesia.
Después de un par de advertencias, Pablo dice que aquellos que
causan división deben ser retirados de la congregación (Romanos
16: 17-18; Tito 3:10). Los cristianos deben procurar la unidad y el amor
de Cristo en medio de su diversidad; no se tolera la división.
Es importante que cada uno de nosotros piense concienzudamente sobre
lo que hacemos para que podamos entender por qué decidimos esto
o aquello. En la Iglesia de Dios Universal, creemos que la Biblia debe
ser nuestra guía en todo lo que concierne a la doctrina y la práctica.
Tal creencia es un aspecto vital en la herencia de nuestra iglesia.
Recordemos nuestra herencia
Un aspecto positivo de nuestra herencia como iglesia es que tomamos
la Biblia muy en serio. Siempre hemos creído que la Biblia es la
pauta para la verdad y que todas nuestras doctrinas deben ser consistentes
con el mensaje de la Escritura.
Nos esforzamos por ser honestos con las Escrituras, sin importar a
dónde nos pueda llevar. Nos mantenemos firmes en nuestra creencia
de la Biblia, aun frente a la dura oposición, y nuestro compromiso
es cambiar cuando encontramos en la Biblia que hemos estado equivocados.
Precisamente ese compromiso con la verdad bíblica fue lo que
nos llevó a los cambios que experimentó la iglesia en la
última década. Cuando los líderes de la iglesia se
dieron cuenta de que algunas doctrinas estaban basadas en malas interpretaciones
de la Biblia, no titubearon en cambiar esas doctrinas.
Pagamos un precio muy alto con la desilusión y el abandono de
la iglesia por parte de muchos miembros. Muchos no estaban preparados para
aceptar los cambios a pesar de la evidencia bíblica y las explicaciones.
No podían concebir la posibilidad de que la iglesia se pudo
equivocar en tales cosas, y prefirieron rechazar las nuevas enseñanzas
en lugar de enfrentar la pena de admitir que su iglesia había estado
doctrinalmente deficiente.
El principio de los de Berea
¿Cuál debe ser nuestra reacción a los nuevos enfoques?
En la Biblia vemos un excelente ejemplo en los miembros de una sinagoga
judía de Macedonia en el pueblo de Berea (Hechos 17:10-12).
Cuando Pablo se presentó ante ellos con nuevos y sorprendentes
conceptos sobre el Mesías prometido, siendo Jesús, el mismo
que crucificaron en Jerusalén, la reacción de los de Berea
fue muy distinta a la de los judíos de Tesalónica.
Los de Berea no rechazaron las nuevas enseñanzas. Más
bien, estudiaron las Escrituras para ver si podían confirmar las
nuevas enseñanzas. Ellos escucharon para entender las nuevas enseñanzas
y permitieron que las Escrituras los guiaran en su entendimiento.
La reacción común
La reacción de los de Berea fue muy distinta a la de los tesalonicenses
(Hechos 17:1-9). De hecho, la reacción común de los seres
humanos es rechazar las nuevas ideas de forma inmediata y rehusarse a escuchar
cualquier tipo de explicación.
Naturalmente, el resultado es que no se entienden las nuevas ideas
y, por lo tanto, no se puede estar en posición de juzgar si la idea
tiene sentido o es absurda.
Sin embargo, por extraño que parezca, la mayoría de las
personas se sienten cómodas rechazando de forma inmediata las nuevas
ideas que se les presentan.
Cuando la Iglesia de Dios Universal dio a conocer las nuevas enseñanzas
de las doctrinas, especialmente las relacionadas con la Trinidad, el sábado
y los días santos, los miembros reaccionaron de diferentes formas.
Algunos escucharon atentamente con el fin de entender, luego estudiaron
las escrituras para ver si las nuevas enseñanzas podían ser
confirmadas.
Otros escucharon, pero no con el fin de entender. Más bien,
escucharon para ver en qué se diferenciaban las nuevas enseñanzas
de las antiguas, y así podían rechazarlas sobre la base de
que eran diferentes.
Incluso otros escucharon con el fin de ver en qué se parecían
las nuevas enseñanzas a las doctrinas de los cristianos que no pertenecían
a la Iglesia de Dios Universal, y así podían rechazarlas
sobre la base del parecido que tenían las nuevas enseñanzas
con los cristianos que no eran de la Iglesia de Dios Universal.
En cualquier caso, los méritos que pudiesen tener las nuevas
enseñanzas pasaron a ser irrelevantes; lo único que importaba
era cuán diferente eran de lo que se había enseñado,
o cuán parecidas eran a las enseñanzas de personas que no
respetábamos.
No saber escuchar
Cuando nuestras doctrinas cambiaron, algunos miembros no escucharon
con el fin de estudiar las nuevas enseñanzas.
Algunos escucharon solo las opiniones de sus amigos, parientes u otras
personas. Algunos aceptaron las nuevas enseñanzas mientras que otros
las rechazaron no sobre la base de un estudio personal, al estilo de los
de Berea, sino simplemente porque aceptaban la opinión de personas
a quienes respetaban.
Esas personas, aunque respetadas, pudieron o no haber estudiado a conciencia
las nuevas enseñanzas.
Y algunos de los que no escucharon las nuevas enseñanzas las
rechazaron simplemente porque eran nuevas.
Unos pocos nos dijeron que de hecho les daba miedo estudiar las nuevas
enseñanzas pues tenían temor que hubiese algún engaño
sutil que los llevase a la perdición.
De manera que decidieron no darse la oportunidad a sí mismos
de aprender escuchando las explicaciones de las nuevas enseñanzas,
y las rechazaron simplemente porque eran diferentes de lo que antes habíamos
enseñado.
Sin lugar a dudas, hubo diversas formas como las personas reaccionaron
a las nuevas enseñanzas. Muchos miembros rechazaron las nuevas enseñanzas
al principio, pero con el tiempo las estudiaron por sí mismos.
Es importante entender que todas las reacciones mencionadas son normales.
Pero también es importante entender que no estamos escuchando realmente
una nueva idea a menos que primero entendamos el raciocinio que hay detrás
de ella, y no podemos tener una perspectiva cristiana a menos que primero
entendamos la idea y la revisemos a la luz de la Biblia.
Respetémonos los unos a los otros
Hoy en día nuestra iglesia está aprendiendo cómo
respetar las diferencias que hay respecto a los días de adoración.
Estamos aprendiendo cómo amarnos los unos a los otros siguiendo
el mandamiento de Jesús (Juan 13:34) y, en ese amor, cómo
mantener la unidad en medio de la diversidad, quiero decir diversidad en
aspectos que atañen a la forma, manteniendo una feroz unidad en
asuntos que atañen a la sustancia de la fe cristiana.
Algunas congregaciones se han visto divididas por causa del día
de adoración semanal o de los festivales anuales. Se han visto actitudes
de lado y lado que nada tienen que ver con el amor, y de un lado y otro
se ven miembros que creen que tienen los "verdaderos días" en sus
bolsillos.
Es este espíritu de condenar y acusar, el cual a menudo se expresa
de manera sutil y destructiva pues no se atreve a hacerlo abiertamente,
del que el apóstol Pablo dice que no tiene lugar en el cuerpo de
Cristo.
De alguna forma, el verdadero punto que divide a los miembros de la
iglesia no es los días de adoración, sino la falta de amor
cristiano.
"El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está
en tinieblas todavía", escribió el apóstol Juan (1
Juan 2:9).
"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia,
junto con toda maldad" (Efesios 4:31).
"Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los
otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó
a vosotros en Cristo" (vers. 32).
Las instrucciones de Pablo
Las palabras de Pablo en Filipenses 3:2-3 acerca de los judíos
que decían que los cristianos gentiles debían someterse a
sí mismos a la circuncisión, y, por consiguiente, a toda
la ley (Gálatas 5:3) se aplican a nosotros hoy en día.
Pablo escribió: "¡Guardaos de los perros! ¡Guardaos
de los malos obreros! ¡Guardaos de los que mutilan el cuerpo! Porque
nosotros somos la circuncisión: los que servimos a Dios en espíritu,
que nos gloriamos en Cristo Jesús y que no confiamos en la carne"
(Filipenses 3:2-3).
Junto con Pablo la iglesia hoy en día debe en efecto decir:
"Guardaos de los perros, esos hombres que hacen el mal, los que se glorían
en los días. Porque somos nosotros quienes hemos entrado al verdadero
descanso en Cristo, los que adoramos por el espíritu de Dios, quienes
nos gloriamos en Cristo Jesús, quienes no ponemos nuestra confianza
en simples formas y rituales".
Estas palabras, aunque duras, no son tan duras después de todo.
Quienes argumentan que nadie es un verdadero cristiano si no aparta el
día sábado según el mandamiento están acabando
con el evangelio.
Cualquier doctrina que argumente que un día de adoración
es la señal de un cristiano está atacando el mismo fundamento
de la obra salvadora de Cristo.
Eso es establecer un criterio externo para la salvación y socavar
la suficiencia de Cristo como el principio y el fin de nuestra salvación.
En otras palabras, la Biblia enseña que nuestra salvación
depende única y exclusivamente de Dios, y no en nosotros, sin importar
si adoramos o no en determinado día.
El verdadero descanso del sábado
La Biblia enseña que el verdadero sábado de descanso
ha aparecido, el Hijo de Dios en quien solamente podemos encontrar el verdadero
descanso eterno de Dios del cual el sábado semanal era una simple
sombra (Mateo 11:28-30). Entramos en ese descanso cuando creemos en Cristo
(Hebreos 4:3).
Declarar que el sábado semanal es una obligación para
el pueblo de Dios es una forma inconsciente de declarar que el Mesías
no ha venido, que no ha cumplido todas las cosas, que no se ha convertido
en el verdadero descanso para su pueblo y que la fe en su sangre derramada
y en su resurrección no son suficientes para nuestra salvación.
Eso es como declarar que no hay un nuevo pacto y que el viejo pacto
aún está en vigor.
Es como declarar que uno necesita de la ley para ser salvo, y que sin
la ley no podemos ser salvos. En la tercer parte de esta serie veremos
en detalle lo que la Biblia dice acerca de esto.
Peligro sutil
Ahora bien, por supuesto, como todos sabemos, los que guardan el sábado
(ya sea el séptimo o el primer día), no lo hacen para negar
la suficiencia de la salvación en Cristo.
A menudo se espantan cuando escuchan a otros creyentes imponer su doctrina
como acabo de hacerlo. Su meta, como la entienden, es obedecer a Dios,
guardar su ley, hacer lo que ellos creen que Dios les manda hacer.
Sin embargo, es ahí precisamente donde hay un peligro sutil
en la doctrina de quienes guardan el sábado. Aparentemente es una
doctrina fiel a Dios, pero al declarar que la ley aún está
en vigor, y que la ley es una obligación para los cristianos, niega
el mensaje bíblico sobre el efecto práctico y espiritual
del evangelio y el don de Dios de su hijo, el Mesías.
Es un golpe bajo al evangelio y se suma a la misma herejía de
los judíos de Galacia, que uno no puede entrar al reino de Dios,
o ser contado como pueblo de Dios, sin la ley.
En resumen, la doctrina del sábado enseña que se necesita
algo más que la fe en Cristo, específicamente guardar el
sábado semanal.
Aprendamos de los gálatas
Pablo se refirió a la herejía de los judaizantes en su
carta a los Gálatas. La Iglesia de Dios Universal es diferente a
los gálatas en cierta forma, y también se parece en cierta
forma. Sin embargo, los principios permanecen.
No somos como los gálatas en el sentido de que no somos una
iglesia donde hay judíos tratando de obligarnos a circuncidarnos
y a guardar el sábado y otras leyes.
En cambio, somos una iglesia que ha sido, desde sus comienzos, observante
del sábado y de otras leyes. Consecuentemente, la advertencia para
nosotros no es rechazar las enseñanzas de los recién llegados
herejes, sino rechazar las enseñanzas de los miembros que llevan
muchos años, y que a pesar de ver la luz de Cristo brillando en
nosotros, pretenden que continuemos observando los sábados y otras
leyes.
La falsa enseñanza no es permitida
Es importante observar que Pablo no decía que los judíos
conversos debían dejar las costumbres de sus antepasados. Pero sí
les exigía que no enseñaran ni animaran a los gentiles conversos
a seguir sus costumbres.
Es por esa razón que la Iglesia de Dios Universal no exige que
sus miembros dejen de seguir las costumbres tradicionales de su iglesia.
Sin embargo, la iglesia, al igual que Pablo, exige que nadie esté
enseñando que es mejor o superior continuar con las antiguas costumbres
(el sábado y otras leyes, leyes relacionadas con la pureza).
Una cosa es continuar relacionándonos con ellos. Otra cosa es
creer que están haciendo méritos para ser más justos
o superiores espiritualmente hablando.
Las personas que insistan en enseñar o en guiar a otros hacia
esas herejías deben ser retiradas de la congregación (Romanos
16:17-18; Tito 3:9-11).
Los festivales de la cristiandad tradicional
De igual manera, si alguien cree que guardar los días de la
cristiandad tradicional los hace más justos, está absolutamente
equivocado.
Los festivales de la cristiandad tradicional tienen, sin embargo, el
valor de la solidaridad con los hijos de Dios a lo largo de los siglos,
observarlos es reconocer que el cuerpo de Cristo es mucho más grande
que la Iglesia de Dios Universal, y que Dios ha estado, de hecho, trabajando
en el cuerpo de Cristo por cerca de 2.000 años.
Es inútil decir: "Conozco a muchos que se dicen a sí
mismos cristianos, aun en mi propia familia, que guardan esos días
y van a la iglesia los domingos, pero no son ni la sombra de lo que es
un cristiano".
Eso puede ser verdad. Podemos conocer a muchos que a sí mismos
se llaman cristianos, pero eso no tiene nada que ver con los valores de
lo que son el día del Señor y los festivales cristianos para
los verdaderos cristianos.
Podríamos fácilmente usar los mismos argumentos para
quienes adoran en el sábado. La falta de compromiso con Cristo por
parte de algunos o de muchos de los que guardan ciertos días nada
tiene que ver con el hecho de escoger determinado día; esto tiene
que ver solo con el hecho de que hay personas que no se han comprometido.
No podemos juzgar a todas las personas que guardan cierto día
por las conductas y las actitudes de otros cuyas debilidades son evidentes
para nosotros.
No hay excusa
Muchos en nuestra iglesia han optado por reunirse en sábado
porque ese es el día que normalmente han usado para sus reuniones.
Una vez más, Pablo nunca dijo que los judíos conversos
debían dejar sus costumbres. Pero si decidimos congregarnos en sábado,
debemos tener en nuestras mentes y nuestros corazones muy claro el hecho
de que nuestras antiguas razones para reunirnos en sábado estaban
basadas en interpretaciones incorrectas de las Escrituras.
Ustedes saben, cuando nuestra iglesia empezó a guardar los sábados
tratábamos de ser fieles a Dios con lo que entendíamos, o
creíamos entender, lo cual en sí mismo está bien.
Pero nuestro Dios es mucho más fiel de lo que nosotros somos,
y su amor es tan grande que a su debido tiempo nos mostró el verdadero
sábado, nuestro Salvador Jesucristo y el descanso que Dios nos da
por medio de Él.
Ahora no tenemos excusa para seguir viendo el sábado semanal
como una obligación, o que el hecho de congregarnos en ese día
sea mejor que en domingo. Ahora sabemos que los verdaderos cristianos,
excepto los judíos conversos, se congregaban en domingo desde los
tiempos más primitivos.
Una cosa es segura: No importa cuál sea el día que nos
congreguemos lo hacemos para honrar, adorar y glorificar a nuestro Señor
y Salvador Jesucristo, no lo hacemos para honrar el "día".
No importa cuáles sean los días que nos congreguemos,
estas son ocasiones para hacerlo como cuerpo de Cristo para adorar al verdadero
Dios. Vamos delante de su presencia (aunque Él está en todas
partes, Él se congrega de una manera muy especial con la gente que
se reúne) para amarlo, alabarlo, agradecerle, confesar nuestros
pecados delante de Él, para participar de su gracia y aprender acerca
de Él. No nos congregamos para declarar que lo estamos haciendo
en el "día correcto".
Política de la iglesia
Nuevamente, siguiendo a Pablo, la Iglesia de Dios Universal no requiere
que sus miembros, quienes tienen una larga historia de congregarse los
sábados y guardar los festivales de Levítico 23, dejen de
hacerlo.
Pero sí requiere que ningún miembro enseñe a otro
que Dios nos manda a hacerlo, o que quien lo hace recibe una bendición
especial, porque eso no es así.
No tenemos que abandonar las costumbres, pero tenemos que cambiar las
enseñanzas y creencias que había detrás de esas costumbres.
Esa es la razón por la que la política de la iglesia
es permitir cualquier combinación de festivales. Pero al hacerlo,
la iglesia no va a permitir la enseñanza de herejías.
En lugar de eso, la iglesia requiere de todos que permitamos que el
amor de Cristo guíe nuestros corazones para que podamos relacionarnos
a pesar de la variedad de preferencias. Todos debemos estar en capacidad
de entender y apreciar los distintos puntos de vista sobre esta materia.
El Próximo Mes
El mes pasado analizamos algunos de los problemas espirituales que
hay detrás de la actitud de decidir quién es y quién
no es fiel a Cristo por la elección que haya hecho del día
de adoración.
Este mes consideramos la clase de actitud que la Biblia requiere para
percibir los nuevos conceptos doctrinales, y qué dice Pablo de quienes
tratan de promover falsas doctrinas dentro de la iglesia.
El próximo mes veremos las enseñanzas de Pablo acerca
de la ley.